
Por Soc. Irama La Rosa
Palabras clave: Planificación participativa urbana, visión compartida de arte y ciudad..
Muestra Anticompetencia 2006: Muestra Anticompetencia 2006. Mayo 2006. Artista: TarmaResumen
Esta ponencia expone algunos aspectos de la investigación para el Doctorado del CENDES-UCV denominada: Mundos cotidianos y construcción de imaginarios urbanos para la alteridad. Experiencia con jóvenes artistas de calle para la construcción de visiones de arte, cultura y ciudad. Caracas 2002-2007. Su eje central parte del acercamiento a lo urbano-local, desde el encuentro de los saberes de los barrios de la parroquia El Valle con procesos de planificación participativa que han permitido identificar imaginarios, construir visiones compartidas y realizar proyectos que hacen posible los deseos de la comunidad en el logro de una ciudad para la alteridad.
A manera de introducción
Desde el punto de vista expositivo es importante aclararle al lector, que los siguientes apuntes de investigación se organizan en tres sesiones de contenido. En la primera trato de describir el contexto de la ciudad de Caracas como marco para entender la configuración socio-territorial específica que tiene hoy la parroquia El Valle, seguidamente las características particulares de la parroquia en cuestión para precisar los elementos de diagnóstico y sus referentes histórico-culturales, y finalmente describo la experiencia con los jóvenes y comunidades populares de la parroquia El Valle en lo que ha sido el proceso de planificación participativa para construir sus visiones compartidas y proyectos de acción.
He privilegiado para este texto un estilo narrativo de ensayo libre, con el objeto de hacer más atractiva su lectura y así evitar que un lenguaje muy técnico, obstruya la comunicación con los diversos actores que han cedido sus valiosos conocimientos y saberes en la construcción colectiva de esta investigación.
Ritmos de la “no ciudad” o la otra manera de describir el contexto
Pensar la ciudad desde el arte y los sonidos cotidianos, además de recrearnos imágenes y metáforas ensoñadoras, significa que asumimos lo que algunos intelectuales llaman la razón sensible, es decir, la razón que gravita alrededor de los sentimientos que nos provoca mirar, caminar, rodar y vivir la ciudad.
Caracas nos produce sentimientos ambivalentes: es una ciudad que se puede interpretar desde el inmenso fastidio y frustración que produce una “cola” interminable de carros, conjuntamente con el agradecimiento infinito que sentimos por el maravilloso sentido del marketing que tienen los buhoneros de la autopista, cuando por ejemplo se nos acaba la batería del celular. En fin, es una ciudad con ritmos e imágenes contradictorias que puede venderse a partir de un modelo frívolo de belleza y glamour al estilo Miami, (tal como se promociona la ciudad en algunos videos turísticos de un canal por cable) o bien, hacerle honor a los recurrentes estereotipos sobre violencia en los barrios como nos los presentan constantemente los noticieros de Tv.
No obstante, más allá de las interpretaciones subjetivas, la evidencia histórica nos dice que la Caracas de hoy es producto de los vaivenes de un país petrolero que por más de 20 años, concretamente desde la famosa “década perdida” de los años ochenta, ha profundizado las situaciones de inequidad e injusticia que vive la mayor parte de su población. Precisamente, aquella población que no se visibiliza en los glamorosos comerciales de turismo nacional musicalizados con un tedioso fondo de Kenne Gee y ni siquiera, en las estadísticas fatales de los más afectados por la violencia, que suelen ser los jóvenes varones de los barrios populares de la ciudad, que algunos medios de comunicación suelen mostrar como “machos del rap o reguetoneros”.
En ese marco, no cabe duda que la idea de “no ciudades”, “no ciudadanos” y “no gente”, ha venido aderezando un sentimiento de desconfianza y rechazo hacia lo que representa el barrio como lugar exclusivamente peligroso y recipiente de patologías sociales de toda índole, creándose unos imaginarios del Barrio guetto que tuvieron mucha influencia en la forma de actuar frente al barrio por parte del Estado, es decir, desde la represión y la violencia (tal como ocurrió durante el tristemente célebre “Caracazo” de la semana del 27 de febrero de 1989), e incluso el abandono a cualquier planificación que hubiese permitido mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.
En ese contexto, la ciudad de Caracas ha experimentado un proceso urbanístico desordenado, sin considerar muchos de los referentes de planificación orientados a instaurar valores de sustentabilidad ambiental y equidad social para vivir una ciudad más humana. Muy al contrario, Caracas a devenido en una ciudad profundamente desintegrada, violenta y con escasas oportunidades de incorporar a su población más vulnerable dentro de los procesos de desarrollo económico que se han generado gracias a la renta petrolera venezolana.
Los recurrentes saqueos de los políticos y élites económicas, fueron dejando sus heridas en nuestra ciudad, reflejadas en la pobreza acumulada y la inequidad espacial que se observa hoy. En ese sentido, existe una urbe dividida por sectores y clases sociales, donde se observan profundas diferencias que se visibilizan (entre otros elementos) con el tipo de equipamiento urbano para infraestructura y prestación de servicios con el que cuenta cada territorio de la ciudad en función de su adscripción social.
Simbólicamente las diferencias de la ciudad de Caracas, se expresan en el imaginario de una ciudad del “este” donde se ubica el confort y la calidad de vida de las clases pudientes y una ciudad del “oeste” donde se viven las más abyectas patologías sociales de la pobreza. Evidentemente, esos imaginarios son representaciones generadas en función de estereotipos que no se corresponden con una realidad mucho más compleja y diversa porque la violencia no es patrimonio exclusivo de las zonas populares, podríamos decir que existe una violencia de rango superior que es la violencia económica y de exclusión que ha vivido nuestro país durante toda su historia como nación.
En todo caso, es importante reflejar que los jóvenes y niñ@s son los más afectados por los problemas asociados a la desintegración social urbana de Caracas, fundamentalmente por la violencia que ciertamente se vive en muchas de las zonas populares o barrios en situación de pobreza. Entre otras cosas, vale la pena mencionar que pese a que nuestros barrios son los lugares de la ciudad donde existen las más representativas expresiones de la diversidad cultural urbana producto de la hibridación de memorias, arte y saberes de nuestro pueblo, nuestros jóvenes muchas veces no cuentan con espacios de recreación y cultura para desplegar sus propias potencialidades creativas.
Sumado a lo anterior, los jóvenes de nuestros barrios no tienen fácil acceso a otros espacios públicos de la ciudad (incluyendo el equipamiento cultural de museos, salas de teatro, centros deportivos u otros) porque no tienen las posibilidades económicas para desplazarse a dichos espacios y tampoco para asistir a otros espacios privados como los Centros Comerciales, que dicho sea de paso son espacios de consumo que tienden a profundizar la desintegración y exclusión social.
En ese contexto, no es difícil entender cómo ese perverso proceso de arremetida neoliberal y apartheid social acrecentó los problemas relacionados con la informalidad, el comercio ilícito de drogas y los fenómenos psico-sociales asociados a la pérdida autoestima, sentido de pertenencia y esperanza por el futuro que sufrieron muchos de los sectores populares urbanos. También comprender lo que ha sido la espiral de conflictos desatados en el país, particularmente en la ciudad de Caracas, desde la llegada al poder del Presidente Chávez el año 1999 con un proyecto popular y nacionalista, que suele provocar identificaciones y oposiciones políticas a partir de la adscripción real o imaginaria de los actores a determinadas clases o grupos sociales.
En todo caso, sin entrar en los detalles de cómo se han expresado esas cartografías del conflicto social y político en la ciudad, es indudable que dentro de ellas también han surgido mapas que visibilizan a los habitantes de los barrios de Caracas, a partir de la resignificación de la democracia participativa y protagónica contemplada en la Constitución Bolivariana de 1999.
Fundamentalmente, los cambios observados en dichas experiencias tienen que ver con el desplazamiento de imaginarios “no ciudades” a imaginarios de barrios como espacios de alteridad e integración, que se construyen desde el deseo de nuestras comunidades populares por acceder a mejores y más dignas condiciones de vida dentro de la ciudad, siendo de una vez por todas parte de esa ciudad. En pocas palabras, se trata del deseo de entrar a una modernidad ajena a la vida cotidiana del barrio, sin que ello resquebraje relaciones basadas en el afecto e identidad popular.
“A llorar pal Valle”[1]
El Valle es una de la 22 parroquias que conforman el Municipio Libertador de la Gran Caracas, la cual, ha perfilado su historia al ritmo del crecimiento urbano y social de la ciudad. De ser un pequeño poblado aledaño a la ciudad de Caracas por los años de la Colonia que llamaban “El Valle de San Roque”, a ser lo que es hoy día: un territorio con más 157.000 habitantes, se ha producido además de la explosión demográfica y físico-estructural de la zona, una conjunción y entramado de historias de vida que provienen del país entero e incluso de Latinoamérica y el mundo.
No obstante la diversidad cultural existente, si hay algo que caracteriza a esta Parroquia a lo largo de su historia es su profundo sentido de lo popular. El Valle siempre ha sido una zona albergue de personas con escasos ingresos y deseos de mejorar sus condiciones de vida, de hecho, fue costumbre de los venezolanos desde los tiempos de la Colonia, no sólo temperar en el Valle, sino residenciarse en el pueblo dada su cercanía a Caracas y a los precios accesibles de su oferta inmobiliaria cuando no se tenían recursos económicos suficientes para residenciarse en otra zona de la ciudad.
En ese sentido, no hay que olvidar que hasta hace apenas 40 años (más o menos desde mediados de la década de los sesenta), El Valle todavía tenía usos recreacionales que atraían a la población caraqueña a disfrutar su clima y la belleza de su ambiente natural, pero normalmente sus espacios se caracterizaron por ser los lugares de residencia escogidos por quienes han experimentado distintos grados de precariedad, quienes (en algunos casos), luego de superadas sus dificultades económicas y políticas, han sentido un arraigo especial por el lugar y con determinado arraigo vallero han decidido quedarse a vivir en la parroquia de sus afectos.
Son conocidos por ejemplo destacados intelectuales, políticos, científicos y artistas, que pasaron momentos de su vida o se establecieron permanentemente en El Valle durante toda su historia como parroquia, entre otros: Don Juan Manuel Olivares (músico); Fermín Toro, José Tadeo Monagas, Guzmán Blanco, Juan España, Urbaneja Achelpohl, Jesús Semprúm, Carlos Eduardo Frías, Job Pim, Rómulo Gallegos y más recientemente Lilia Vera y el muy querido Alí Primera “el cantor de el pueblo”.
En todo caso, lo interesante es comprender que El Valle ha pasado por varios momentos de crecimiento y desarrollo, marcados por su condición especial de zona popular accesible a los bolsillos de los sectores medios y pobres que han encontrado en sus bloques de apartamentos y barrios, las soluciones habitacionales a sus necesidades específicas. En la historia reciente, El Valle ha sido la parroquia de la emergente clase media al comienzo de la democracia representativa el año 1958, parroquia de los sectores campesinos que huyeron de la miseria del campo venezolano desde los años sesenta y parroquia albergue de muchos latinoamericanos que durante la década de los setenta, iniciaron su migración en pos del sueño petrolero venezolano que ofrecía alejarlos de sus muchas penurias económicas y políticas.
Como es obvio, el crecimiento poblacional que experimentó la parroquia en pocos años, ha dejado como saldo un territorio con altos índices de hacinamiento y con múltiples problemas urbanísticos que afectan la calidad de vida de los habitantes que hacen vida diaria en la parroquia El Valle.
Ya para los años ochenta, la Asociación Cívico Cultural “Reverberación” que fue un grupo dedicado a las acciones político-culturales de la parroquia en ese momento, plasmaba como problemas fundamentales la alta concentración poblacional y la violación de reformas urbanas para el uso de espacios dedicados a la recreación, cultura y deportes por otros usos comerciales que generaban mayor contaminación e ineficiencia en los servicios públicos de la parroquia, así como los efectos que esta situación generaba en la población juvenil, convirtiéndolos en los principales protagonistas de las altas tasas de violencia y delincuencia de la zona. (FUNDARTE, 1986: 105)
Este diagnóstico coincide en muchos aspectos con estudios más recientes como el realizado por el Centro para la Paz e Integración de la Universidad Central de Venezuela el año 2000 donde se plantea que los principales problemas de la comunidad se relacionan con los servicios, especialmente el aseo urbano, la educación y falta de opciones paras los jóvenes y adolescentes, el embarazo adolescente, la criminalidad y el empleo (p. 132). Finalmente también coincide con la indagación exploratoria que vengo realizando para esta investigación desde el año 2004, donde la comunidad consultada en los talleres de planificación participativa, expresa que los problemas que más sufren están relacionados con las adicciones a drogas o alcohol, la violencia (delincuencia juvenil y violencia doméstica), embarazo adolescente, basura y dotación de servicios e infraestructura (vivienda, servicios públicos etc).
Por otra parte, es interesante señalar que las personas de la comunidad consideran que deben hacerse proyectos fundamentalmente dirigidos a jóvenes y niño(a)s (que dicho sea de paso representan el 56% de la población vallera), porque son ellos los que más sufren no contar con espacios públicos para el disfrute de sus derechos a la recreación y a la cultura. Y es que precisamente la parroquia El Valle, se caracteriza por ser una parroquia “dormitorio” con conjuntos residenciales y barrios encerrados en sus propias dinámicas.[2]
En El Valle son escasos los lugares y espacios públicos que propicien el encuentro ciudadano. A excepción de los mercados populares, la iglesia y las colas para tomar el transporte para iniciar la jornada laboral, los parroquianos tienen escasas oportunidades de encontrarse para otra cosa que no sea una conversación furtiva sobre temas cotidianos, sin contar que la noche es el momento de mayores desencuentros debido a la violencia e inseguridad que reina en la zona.
Entonces ese sentimiento de barrio guetto, zona marginal y peligrosa, se ha venido apoderando de los imaginarios ciudadanos que se tienen con respecto a El Valle así como de otras zonas “peligrosas” de la ciudad que comparten precisamente historias comunes de segregación, desencuentro y violencia. Sin embargo, no cabe duda que también existen sueños compartidos para la parroquia, que se traducen en imaginarios y deseos para una ciudad mejor…
De El Valle para el Valle de Caracas ¿una ciudad mejor es posible?
Ese Valle que transitó de pueblo a populosa y caótica parroquia por los innumerables problemas que afectan la calidad de vida de sus habitantes, parece esconder en algunos de sus rincones valleros, imaginarios y memorias que desean devolverle a la parroquia la belleza perdida de lo que alguna vez fue una de las zonas más frescas, verdes y amables de la ciudad.
En tal sentido, vale la pena relatar lo que ha sido la experiencia que se viene desarrollando en el marco de esta investigación con la puesta de un proceso de planificación participativa, que ha permitido identificar y describir tales imaginarios, así como ilustrar el potencial que éstos poseen para impulsar la realización de proyectos que apuntalan sueños posibles para el barrio, la ciudad y el país en su conjunto. Básicamente, a través de lo que han sido los talleres de formulación de proyectos que se han realizado con las comunidades y especialmente jóvenes artistas de calle, donde la construcción de una visión a largo plazo para dibujar los deseos colectivos y las emociones compartidas, se ha convertido en la principal inspiración para que ellos diseñen proyectos para ese futuro mejor y posible.
En tal sentido, en ese trabajo con las comunidades de El Valle, se ha logrado elaborar y validar una visión de parroquia, que estimula la realización de proyectos dirigidos a resolver los problemas más apremiantes que sufre la comunidad para hacer posible la visión más allá de la simple fantasía. Esa narrativa inspiradora se sintetiza en lo siguiente:
“Queremos que nuestra parroquia se convierta en modelo de desarrollo endógeno para la ciudad de Caracas y para otras ciudades del país, con una comunidad activa, luchadora, participativa y responsable con sentido de pertenencia y consciente de los valores de convivencia ciudadana, diversidad, paz, respeto, humildad y tolerancia para la transformación de nuestra parroquia en una comunidad integrada, organizada, segura, limpia, libre para transitar en espacios públicos para la recreación, el deporte y la cultura con oportunidades de desarrollo y dignidad para todos en vivienda, salud, educación y trabajo, solidaria con los más vulnerables: niños, niñas, adolescentes y ancianos, donde sea posible la sonrisa, la alegría de una comunidad gozona, romántica, hospitalaria, soñadora, una comunidad que valore su memoria local como vía para proyectarse en el futuro con el orgullo de ser y pertenecer a El Valle, la parroquia de Caracas: “Un paraíso para todos…”
A partir de esa visión se han formulado y desarrollado una serie de proyectos que en orden de importancia podríamos describir en secuencia. El primero de ellos y uno de los más destacados dentro de la parroquia, es el “Núcleo Endógeno Cultural Tiuna El Fuerte” creado en febrero del 2005, el cual se origina de una experiencia desarrollada por jóvenes artistas denominada Red de la Calle, que postulaba como principios de acción para la ciudad, intervenir los espacios públicos y especialmente los barrios, como espacios en los que se encuentran los elementos culturales verdaderamente representativos de la identidad urbana caraqueña.
El Núcleo Endógeno Tiuna El Fuerte, a su vez definió su propia visión y objetivos de organización. Para ello y tomando en cuenta el diagnóstico de la parroquia, decidieron que los jóvenes tenían que ser los protagonistas de su propuesta y los barrios sus lugares privilegiados de acción. En su proceso de construcción de visión, Tiuna El Fuerte convocó a jóvenes artistas de distintos lugares de la ciudad y a jóvenes de la parroquia, para formular su visión considerando las expectativas de dichos jóvenes. La narrativa construida para ese proceso de consulta fue la siguiente:
El Proyecto Tiuna El Fuerte como propuesta de desarrollo endógeno, que se sustenta en las potencialidades culturales y artísticas de sus integrantes, las de la parroquia de El Valle y las de la ciudad de Caracas, espera convertirse en un plazo de 5 años en un modelo alternativo de arte y cultura urbana orientado a la transformación de la ciudad, que a partir de los valores de paz, libertad, tolerancia, respeto y aprecio del talento y capacidades propias de su gente, anude los lazos fundamentales de integración para propiciar contextos de aprendizaje colectivo que fortalezcan el sentido de pertenencia de las comunidades en pro de un desarrollo sustentable, pleno de belleza, afecto, estética, salud y ética por y para la vida en el planeta, todo ello a través de la generación de modelos organizativos cooperativos y autogestionarios, que propicien el diálogo de saberes y la innovación en la creación de una inteligencia social que potencie el logro de un modelo socialista para toda la humanidad.
Para lograr lo expresado en su visión, la organización desarrolla varias áreas de acción de acuerdo a los siguientes objetivos.
1. Generar un espacio de encuentro cultural para las parroquias El Valle-Coche, que permita rescatar sus valores tradicionales de convivencia, paz, armonía y respeto a las diferencias.
2. Propiciar una propuesta colectiva de arte y cultura con las distintas comunidades de las zonas populares del Área Metropolitana de Caracas, donde la cultura sea instrumento vital para la integración social y el desarrollo económico de sus ciudadanos.
3. Apuntalar el desarrollo de talentos en los sectores juveniles que se distingan dentro de las distintas expresiones de la cultura (arte, ciencia y tecnología).
Pero lo importante acá es relevar la importancia que ha tenido la narrativa de futuro, para el impulso de sus actividades como organización y para el estímulo de otros proyectos que Tiuna desarrolla a lo interno, así como los que apoya en la Parroquia El Valle y otras parroquias de la ciudad. De tales proyectos, se destaca uno de los más exitosos que denominan “Tiuna La gira”, el cual surge como una estrategia debido a que el Tiuna no cuenta con espacios e infraestructura física para el desarrollo de sus actividades y necesita incidir de manera contundente en la transformación de las situaciones de violencia y desintegración social, que afectan a nuestros jóvenes en los barrios y lugares considerados los más violentos de la ciudad.
De la ramificación de esa estrategia, existen otras actividades con las comunidades, donde se ubica la iniciativa de los talleres en formulación de proyectos, donde se han generado o fortalecido varios proyectos de las parroquias Valle y Coche que vale la pena mencionar:
- Escuela de Circo en el barrio El Topito, dirigido a rescatar a los niños y niñas de situaciones de riesgo social.
- Orquesta Infantil para la formación integral de niños y niñas de las comunidades más vulnerables de la parroquia El Valle.
- Proyecto “Jazz y No al racismo”.
- Leyendo las artes escénicas para sensibilización y estímulo a la lectura.
- Creación de un centro de exposición y aprendizaje de arte integral.
- Diseño de un sistema ecológico para la integración comunitaria y la recuperación de los espacios públicos de las Parroquias de Valle y Coche.
- Creación de un centro de danzas folclóricas.
- Centro Lúdico de Coche.
- Centro Deportivo de Coche.
- Centro de atención al indigente.
- Promoción de lectura en La Mayas.
- Proyecto “Jardín del Valle de San Roque” Proyecto de recuperación de espacios verdes de la parroquia El Valle.
Más recientemente (marzo 2007), se desarrolló un taller en el Barrio el 70 sector Terrazas, donde se plantearon como proyectos la elaboración de dos diagnósticos socio-demográficos y cartográficos para el desarrollo de proyectos de infraestructura, un proyecto para la creación de una Guardería y un proyecto juvenil para el desarrollo de actividades recreativas, formativas y deportivas.
Como reflexión final lo que deriva de esta pequeña y hermosa experiencia parroquial, es que si la visión compartida cumple con las características de ser inspiradora, emotiva y ambiciosa, efectivamente es posible desarrollar procesos creativos a lo interno de las comunidades más deprimidas, que las impulsan a plantearse proyectos para transformar sus condiciones actuales. En tal sentido, parece que recuperar la esperanza por el futuro desencadena procesos que impulsan la acción y la recursividad aprendida.
Entonces ¿por qué no plantearse “otra ciudad mejor y posible” para dirigir diálogos sociales que sean fructíferos para dibujar visiones deseadas para la toda ciudad?
Ciertamente, no es un proceso fácil porque existen imaginarios sociales que se contradicen e incluso no se quieren conciliar, existen innumerables conflictos por el uso de los territorios y espacios de acuerdo a interpretaciones e imaginarios de propiedad e individualismo que en poco contribuyen con la comunicación entre la diversidad.
Tampoco parece existir la suficiente aceptación sobre la importancia de integrar los barrios a la ciudad y la ciudad a los barrios, rompiendo con la idea de una ciudad separada en lo formal y lo simbólico de sus barrios populares, una ciudad en la que cuando se habla de resolver problemas como la basura, solamente se hace mención a la suciedad de la Caracas de abajo sin considerar el gravísimo problema de salud pública que supone la falta de recolección de basura que sufren los barrios periféricos.
Pese a todo, la experiencia de El Valle nos dice la cultura tienen mucho que hacer y decir. Fundamentalmente contribuir a que el sentido de democracia y justicia social se articule en un discurso poético para dibujar una ciudad de la alteridad, que pase por la creación de imaginarios y deseos sustentados en el poder del arte como recurso simbólico para la transformación.
De allí la consigna utilizada por los jóvenes “tiuneros”: Del Valle para el Valle de Caracas: Otra ciudad es posible…
Notas
[1] Se sostiene que es una expresión que surge del discurso del Obispo Fray Gregorio de Ibis en septiembre de 1674 que ante la invitación a observar la tradición de “los Diablos de Llora” en la Parroquia El Valle dijo: ¡pues vamos a llorar pal Valle”. También la frase se ha venido utilizando desde tiempos de la Colonia, para referirse al tiempo de duelo que pasaban los caraqueños en el Valle para llorar a sus difuntos o para expresar que ante la mala situación económica se podía ir a “llorar pal Valle”. (FUNDARTE, 1986: 28)
[2] De acuerdo a los cálculos realizados para el Estudio “Diagnóstico Social Parroquia El Valle” del Centro para la Paz y la Integración de la Universidad Central de Venezuela, en la Parroquia El Valle existen un total de 39 barrios auto-construidos. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que los datos incluyen el territorio que hoy está separado como Parroquia Coche.
Referencias
Cariola, Cecilia y Miguel Lacabana. (2005). Pobreza, nueva pobreza y exclusión social. Los múltiples rostros de Caracas. Caracas. Ediciones BCV.
Centro para la Paz y la Integración de la Universidad Central de Venezuela. (2000). Diagnóstico Social Parroquia El Valle. Caracas. Mimeo
Contreras, Miguel Angel. (2005). Del 11 al 13 de abril. Del efecto de una condena a la revuelta política: imaginarios en desacuerdo en una época de transición político cultural. En Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, vol. 11 N·3. FACES-UCV.
FUNDARTE. (1986). El Valle y sus cercanías. Colección Rescate, Serie “Caracas toma Caracas”. Talleres INCE.
Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Datos proyectados del CENSO al 2005.
La Rosa, Irama. (2006). Cartografías de ciudad. Recorridos y espacios del arte para la construcción de una cultura por la paz. Ponencia presentada en el marco del Programa Escenario Urbano: Revitalización del espacio público y comunitario a través del arte, del Instituto Universitario de Danza. Publicada en CD.
La Rosa, Irama. (2001). Uso y sentido de los espacios públicos en la construcción de la ciudadanía. Cultura y visiones cotidianas de la ciudad de Caracas. Tesis de Maestría. Caracas. CENDES-UCV.
Lerner, Elisa. (1984). Venezolanos de hoy en día: del silencio gomecista al ruido mayamero. En: El caso Venezuela: Una ilusión de armonía. Naím/Piñango (coord.). Caracas. IESA.
Martín, Barbero Jesús. Oficio de Cartógrafo. Travesías latinoamericanas de la comunicación en la cultura. (2002). México. Siglo XXI.
Medina, Javier. (2003). Visión Compartida de Futuro. Universidad del Valle. Cali-Colombia.
Navia, Patricio y Marc Zimmerman. (2004). Las ciudades latinoamericanas en el nuevo desorden mundial. México. Siglo XXI.
Hip Hop con identidad
Si nos ponemos a escuchar detenidamente un contrapunteo llanero ahí hay rap, evidentemente la base musical y el contenido de las letras puede que estén alejados de lo que es el hiphop, pero lo que si es irrefutable es que en la manera de cantar y en la métrica de las rimas está presente el rap; lo mismo ocurre con los tambores de la costa y algún otro ritmo tradicional venezolano que en este momento se me escapa. Entonces, si contamos con esta rica herencia
¿Por qué hay que copiar estilos ajenos a nuestra idiosincrasia, y no crear uno propio con los recursos que nos da la historia venezolana?
Para los productores de bases rítmicas creo que también se debería crear un taller donde se reconocieran todos los estilos de la música tradicional venezolana y a partir de ahí identificar cuales de todos son los que mejor le calzan al hiphop para fusionarlo. Estamos claros que la base rítmica del hiphop es batería 4x4, bajo, samplers y scratchs; pero a partir de aquí se pueden realizar verdaderas obras maestras con un poco de creatividad e imaginación. En nuestro caso si nos dedicamos a recolectar los sonidos de la música tradicional venezolana, podríamos lograr cosas tan propias como hacer una base con cumaco, culo e puya y quitiplas, en vez de usar una batería electrónica que cuesta bien cara, o porque no; si se tiene este instrumento fusionarlo con los nuestros. Imagínense que a esto le agreguemos un solo de arpa con delay, esto si sería hip hop venezolano, y no mucho de lo que hasta ahora han pretendido mostrarnos como tal, y que sigue siendo refritos de hiphop gringo y puertorriqueño cantado por venezolanos.
Quiero que quede claro que con esto no estoy menospreciando el trabajo de la gente que viene luchando desde hace año para montarse en una tarima a expresar sus ideas a través de canciones. Tampoco quiero que se piense que lo que intento es adoctrinar a los grupos como cualquier nacionalista extremo, para que conviertan su música en una especie de joropo hiphop o hiphoprop. No amigos míos, mi intención está muy alejada de todo eso; simplemente estoy haciendo un llamado para que se interesen en conocer nuestras raíces y valores culturales para ver que provecho se puede sacar de esto.
Para terminar los dejo con la siguiente reflexión:
¿Cómo creen que los orichas le dieron al hiphop cubano su lugar en el mundo?
No fue precisamente imitando la ya gastada formulita de hacer hiphop a lo U.S.A. Entonces, camaradas vamos a investigar, vamos a estudiar nuestras raíces, comparemos, experimentemos con la música y les aseguro que el resultado final será un excelente hiphop venezolano, único en el mundo y con calidad de exportación.
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La Repúblika del oeste
Por: Marcel A.k.a Dj AfRoRaizz
Paz, y hiphop real
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03.06.2005
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Regamos nuestros ancestros para crecer fuertes,
dar buena sombra y buenos frutos,
cooperación colectiva, participación y democracia,
no buscamos riqueza, creemos en la ceremonia, rendimos homenaje a las raíces,
venimos de la resistencia, ella corre por nuestras venas en cicatrización,
no somos transgénicos, ni genéricos,
somos activistas del arte publico,
sensibilidad socialista, invertimos en la vida,
por que para todos debe ser todo,
artistas de calle organizados en guerrilla: contra la guerra,
por las reivindicaciones del colectivo, unidos llegaremos al objetivo
cumpliremos las misiones que son muchas,
unidad, desprendimiento, trabajos esforzados: es lucha,
somos los brazos de la América rebelde extendidos,
pistones que explotan revolucionando la revolución,
sin mascaras, con vestuarios, maquillaje …desconfiamos de la corbata y el traje,
no damos sobre entendido nada: asamblea con eso…,
cada día se altera la realidad,
pasamos factura siendo auditados por la contraloría social.
Los espacios se ganan y para ganar, hay que luchar y para luchar y vencer,
hay que tener estrategias, cumplir etapas, reinaugurar procesos,
moverse por el espacio con destreza, ligereza y elegancia,
dejar los rastros para los que vienen como nosotros seducidos por la fragancia
… de la tierra,
Venezuela es verde debemos reforestarla,
a la comunidad debemos con nuestro arte ofrendarla,
para enamorarla y juntos colaborar a recuperar lo que es de la familia, de la casa,
ser lo que somos endógenamente, seres soberanos,
debemos ser comunidad social: dar y recibir, vernos, sentir, respetar, aprender…
y si es arisca la situación, por desamores y frustración,
insistir, percibir: que cerro no es edificio, calle no es callejón,
los problemas son distintos, al igual que las propuestas de solución, Tiuna espacio geográfico, espacio de encuentro
bien sea fiesta, festival, película, recital, asamblea, taller, caravana, sancocho, mercado, modos de organización y autogestión de ultima generación
cuidándonos de la contradicción
en el laboratorio estamos practicando,
como Rodríguez simón inventamos y erramos, no copiamos,
cada núcleo tiene su dinámica,
las cooperativas y el entorno es quien marca las pautas,
la historia memoria nos ayuda a descifrar tomar decisiones acertadas
Dentro de los edificios, Detrás del ladrillo, latas, cartones y bajo los puentes esta la gente
Hacemos un llamado a la atención, … es tiuna, el Fuerte!
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17.04.2006
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El Proyecto Tiuna El Fuerte como propuesta de desarrollo endógeno, que se sustenta en las potencialidades culturales y artísticas de sus integrantes, las de la parroquia de El Valle y las de la ciudad de Caracas, espera convertirse en un plazo de 5 años en un modelo alternativo de arte y cultura urbana orientado a la transformación de la ciudad, que a partir de los valores de paz, libertad, tolerancia, respeto y aprecio del talento y capacidades propias de su gente, anude los lazos fundamentales de integración para propiciar contextos de aprendizaje colectivo que fortalezcan el sentido de pertenencia de las comunidades en pro de un desarrollo sustentable, pleno de belleza, afecto, estética, salud y ética por y para la vida en el planeta, todo ello a través de la generación de modelos organizativos cooperativos y autogestionarios, que propicien el diálogo de saberes y la innovación en la creación de una inteligencia social que potencie el logro de un modelo socialista para toda la humanidad.
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n.u.d.e cultural: Tiuna, el fuerte. resultado de un taller colectivo.